Estamos destrozad@s y profundamente indignad@s por las recientes denuncias de violencia sexual cometidas por César Chávez, y por el testimonio compartido por Dolores Huerta. Nos ponemos ante todo del lado de las sobrevivientes: aquellas quienes han hablado, quienes han dado un paso adelante, y quienes han elegido no hablar.
Las sobrevivientes no le deben su historia a nadie. Apoyamos la autonomía de cada persona para decidir si, cuándo y cómo compartir sus experiencias. El silencio no es consentimiento; con frecuencia es el reflejo de sistemas que han fallado en proteger, creer y apoyarlas.
Las sobrevivientes no dan un paso al frente en el vacío. Cuando las comunidades, los sistemas o las entidades de seguridad pública ignoran, cuestionan o castigan a quienes hablan, las sobrevivientes aprenden que el silencio es más seguro y protector para ellas y sus seres queridos. Cuando las entidades gubernamentales crean ambientes hostiles mediante la sobreaplicación de la ley, el miedo o la inestabilidad, las sobrevivientes no hablan y la violencia queda sin reportarse. Las comunidades quedan en mayor riesgo. La seguridad no es posible sin confianza mutua.
Nos alienta el compromiso de los United Farm Workers de brindar servicios con enfoque de trauma y de centrar las necesidades de aquellas que pudieron haber sido lastimadas. Esto es lo que requiere una respuesta centrada en sobrevivientes: no solo reconocimiento, sino recursos, cuidado y apoyo a largo plazo.
Como nos recuerda Dolores Huerta, el movimiento campesino, como todo movimiento, es más grande que cualquier individuo. La búsqueda de justicia, dignidad y seguridad debe continuar, arraigada en la verdad y la rendición de cuentas. Confrontar el daño no debilita a los movimientos; fortalece su integridad.
Hacemos un llamado nuevamente a todas las instituciones, líderes y comunidades a apoyar a las sobrevivientes, crear sistemas y vías seguras para denunciar con dignidad, e invertir en servicios culturalmente responsivos y con enfoque de trauma.
Este llamado también es personal. Para quienes nos organizamos dentro de las comunidades Latinas y junto a ellas, este momento nos exige algo. Nos exige no apartar la mirada, no proteger un legado a expensas de las personas que han sido lastimad@s. Esperanza United fue construida sobre un compromiso singular: que l@s sobrevivientes Latin@s merecen vivir libres de violencia, en sus hogares, en sus lugares de trabajo y en sus movimientos. Ese compromiso no cede ante ningún legado, no cede ante la historia, no cede ante nadie.
A las sobrevivientes nombradas en este reportaje, y a tod@s l@s sobrevivientes que hoy cargan algo más pesado por ello: l@s vemos. Su verdad siempre ha importado, y sigue importando ahora.
Continuamos nuestro trabajo, hoy y siempre, renovando cada día nuestro compromiso con prácticas y apoyos centrados en sobrevivientes y culturalmente responsivos. No nos detendremos hasta que las generaciones futuras puedan vivir libres de violencia de género.
Si usted o alguien que conoce necesita apoyo, hay ayuda confidencial disponible: A nivel nacional, a través de la Línea Nacional de Agresión Sexual al (800) 656-HOPE, o la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica al (800) 799-7233. En Minnesota, comuníquese con nuestra Línea de Crisis bilingüe de Esperanza United al (651) 772-1611.
Vivian Huelgo, JD
Presidenta y Directora Ejecutiva, Esperanza United
*Esperanza United ha elegido usar el símbolo «@» en lugar de la «o» masculina o la «a» femenina al referirse a personas o grupos. Esta decisión reconoce las contribuciones de toda nuestra comunidad.
