Cuando escuchamos las palabras «violencia doméstica,» muchas de nosotras imaginamos violencia física: un golpe, una herida, un momento en el que algo claramente llegó demasiado lejos.
Pero el abuso no siempre comienza, ni se ve, así. Puede verse como alguien que revisa tu teléfono constantemente, que decide con quién puedes pasar tiempo, que controla el acceso al dinero, que te presiona sexualmente, que rastrea dónde estás, o que te amenaza a ti o a alguien que quieres. Puede verse como el ir alejándote poco a poco de las personas en las que confías, hasta que empiezas a cuestionar tu propia experiencia.
A veces el abuso es difícil de reconocer precisamente porque se ha vuelto parte de la vida diaria. En este Mes de Concientización sobre la Violencia Doméstica, Esperanza United le pide a nuestra comunidad mirar más de cerca, porque reconocer el abuso puede cambiar lo que pasa después.
El abuso se trata de poder y control
Las relaciones tienen conflictos. Las personas no están de acuerdo, se equivocan, y a veces se hieren mutuamente. El abuso es diferente. En su esencia, la violencia doméstica involucra comportamientos usados para obtener o mantener poder y control sobre otra persona, y esos comportamientos pueden ser físicos, emocionales, psicológicos, sexuales, financieros o facilitados por la tecnología.
También son más comunes de lo que muchas personas creen. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más de 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 6 hombres en los Estados Unidos han experimentado violencia sexual de contacto, violencia física y/o acecho por parte de una pareja íntima en algún momento de su vida, y reportaron un impacto relacionado con esa violencia. Datos recientes del CDC también muestran que casi 1 de cada 3 mujeres y más de 1 de cada 5 hombres han experimentado agresión psicológica por parte de una pareja íntima.
Detrás de esas cifras hay personas de todas las edades, orígenes, niveles de ingreso, culturas, estatus migratorio e historias de vida. La violencia doméstica le puede pasar a cualquier persona.
Esa es la idea detrás de #Every1KnowsSome1, la campaña nacional que lidera la Red Nacional para Terminar con la Violencia Doméstica (NNEDV) durante el Mes de Concientización sobre la Violencia Doméstica: la mayoría de nosotras ya conocemos a alguien que ha vivido violencia doméstica, aunque nunca lo haya dicho en voz alta.
¿Reconocerías las señales?
A veces reconocer el abuso no empieza por tener todas las respuestas, sino por hacer las preguntas correctas. ¿Cambias tu comportamiento porque tienes miedo de cómo puede reaccionar tu pareja? ¿Alguien revisa tu teléfono, tus mensajes o tu ubicación con frecuencia? ¿Te desaniman o te impiden ver a tus amistades o familia? ¿Alguien controla tu dinero o bloquea tu acceso a recursos financieros? ¿Sientes presión para tener actividad sexual? ¿Las amenazas, la intimidación, la humillación o el miedo se están volviendo parte de tu relación?
Un solo comportamiento puede no contar toda la historia. Lo que importa es el patrón: poder, control, miedo y coerción apareciendo una y otra vez. Si algo no se siente bien, no tienes que esperar a que se vuelva físico, o a que empeore, antes de buscar información. El recurso [¿Esto es abuso?] de Esperanza United puede ayudarte a conocer más sobre las distintas formas de abuso y a reconocer las señales de alerta.
A veces primero reconocemos el cambio en otra persona
La concientización no se trata solo de lo que puede estar pasando en nuestras propias relaciones. Tal vez alguien que quieres se ha vuelto más aislado, cancela planes con frecuencia, o se pone ansioso cada vez que su pareja llama o escribe. Tal vez su pareja siempre necesita saber dónde está. O tal vez no puedes señalar algo específico, simplemente sabes que algo cambió.
Saber cómo responder importa. Apoyar a alguien que está viviendo abuso no significa rescatarla ni decidir lo que debe hacer; las sobrevivientes son las expertas en sus propias vidas. Lo que podemos hacer es escuchar sin juzgar, creer lo que nos cuentan, mantenernos en contacto, compartir recursos y preguntar cómo podemos apoyarles. El recurso Ayuda a una amiga de Esperanza United ofrece guía práctica para apoyar a alguien que puede estar viviendo abuso.
Cambiemos la pregunta
A las sobrevivientes con frecuencia les preguntan: «¿Por qué simplemente no se va?» Pero dejar una relación abusiva puede implicar preguntas sobre seguridad, vivienda, finanzas, hijos e hijas, estatus migratorio, transporte, aislamiento, amenazas y acceso a recursos. Entonces, en lugar de preguntar por qué alguien no se ha ido, podemos preguntar qué barreras hay entre esa persona y la seguridad, y qué podemos hacer para que el apoyo esté disponible cuando esté lista. Esa segunda pregunta nos corresponde a todas.
En septiembre de 2025, los programas de violencia doméstica que participaron en el conteo anual de un día de la NNEDV atendieron a más de 84,000 sobrevivientes y sus hijos e hijas en un solo día. Aun así, más de 13,000 solicitudes de servicio quedaron sin atender, principalmente porque los programas no contaban con los recursos, el financiamiento o el personal necesario. La concientización importa, pero tiene que llevar a la acción.
Buscar ayuda es parte de esa acción. La línea nacional de violencia doméstica (The Hotline) recientemente atendió su llamada, chat o mensaje de texto número 8 millones, 8 millones de momentos en los que alguien buscó ayuda y encontró apoyo. Más cerca de casa, la línea de crisis de Esperanza United está disponible a toda hora, todos los días: 651-772-1611.
Todas podemos ser parte de la solución
No necesitas ser defensora ni experta en violencia doméstica para hacer la diferencia. Aprende las señales. Habla sobre relaciones sanas. Cree en las sobrevivientes. Cuestiona los mensajes que normalizan el control. Conoce dónde hay recursos disponibles, y compártelos. Habla cuando algo no se sienta bien. Apoya a las organizaciones que hacen este trabajo, y cuando puedas, dona.
Tus acciones pueden verse distintas a las de otra persona, pero cada una ayuda a construir una comunidad donde el abuso es más fácil de reconocer, las sobrevivientes reciben apoyo en lugar de juicio, y los recursos están ahí cuando alguien los busca.
En este Mes de Concientización sobre la Violencia Doméstica, nuestro mensaje es simple: el abuso no siempre se ve como abuso. Aprende a reconocerlo. Sabe cómo responder. Y sé parte de la solución.
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