Más allá del podio: El equipo de Advocacy hablo durante 90 minutos sobre incidencia legislativa informada por el trauma

Nuestro gobierno se construye sobre la promesa de que las personas que elegimos para representarnos conozcan y comprendan nuestras necesidades. Las leyes sobre educación deberían contar con las perspectivas de docentes. Una ley sobre beneficios para veteranos debería construirse escuchando las voces de los propios veteranos. De la misma manera, tiene sentido que las políticas creadas para apoyar a sobrevivientes de violencia sexual tengan como centro sus experiencias y realidades, y que sus historias ayuden a orientar las decisiones de quienes les representan en el Congreso.

Pero ¿cómo se ve esto en la práctica?

Como personas que trabajamos en incidencia política, servimos como un puente de doble vía entre Washington y las personas sobrevivientes. ¿Cómo podemos ir más allá de las buenas intenciones? ¿Cómo ofrecemos un acompañamiento informado por el trauma a sobrevivientes que quieren contribuir a crear políticas para evitar que otras personas pasen por lo que ellas vivieron, mientras continúan atravesando su propio trauma y duelo?

Tuve el honor de dirigir una sesión plenaria en la National Sexual Assault Conference para conversar precisamente sobre esto.

Estaba nerviosa cuando tomé por primera vez el micrófono en la conferencia, pero con el paso del tiempo casi olvidé sentirme así. Fue un verdadero privilegio y una alegría compartir ese espacio con personas dedicadas a la incidencia política, líderes de coaliciones y sobrevivientes que decidieron dedicar 90 minutos a conversar sobre cómo llevar a la práctica una incidencia política verdaderamente centrada en las personas sobrevivientes.

Cuando una persona sobreviviente quiere que su voz sea escuchada, ¿qué se interpone en el camino?

Esa fue la pregunta que planteé al grupo, y las respuestas fueron muy sinceras. Aprendimos que, más allá de las fronteras estatales, los partidos políticos y las diferentes comunidades, las personas sobrevivientes enfrentan muchos de los mismos obstáculos.

Experiencias negativas anteriores. Con demasiada frecuencia, se invita a las personas sobrevivientes a participar como un símbolo bien intencionado, en lugar de reconocerlas como una voz genuina con poder y capacidad de decisión. Muchas ya han intentado participar anteriormente y han terminado compartiendo los detalles más dolorosos de sus experiencias en un único espacio público y de mucha presión: una audiencia, una reunión o un testimonio, sin una conversación posterior, seguimiento o una relación continua con la oficina para la cual se presentaron.

Cuando un proyecto de ley no avanzó o el resultado no fue el que esperaban, allí terminó también su participación: una experiencia única, traumática y sin resolución. Cuando alzar la voz provoca más trauma sin producir el resultado esperado, esa experiencia puede convertirse en una razón completamente válida para no querer intentarlo nuevamente.

Temor a volver a experimentar el trauma y a perder la privacidad. Volver a una experiencia dolorosa dentro de un espacio público y político conlleva riesgos reales. En ocasiones, las personas sobrevivientes sienten presión para revelar más información de la que estaban preparadas para compartir o reciben preguntas insensibles. Algunas deciden mantener su experiencia en privado para evitar posibles repercusiones dentro de sus familias o comunidades. Revelar públicamente que alguien es sobreviviente sin su consentimiento informado puede causar más daño que beneficio.

Barreras de acceso. Para muchas personas sobrevivientes, poder participar es el primer obstáculo. El cuidado infantil, el transporte y la posibilidad de ausentarse del trabajo son limitaciones reales que los espacios de incidencia política no siempre toman en cuenta. Para quienes atraviesan este proceso en un segundo idioma, o sin alguien que pueda explicarles cómo funciona, el sistema puede parecer completamente fuera de su alcance. A veces, no saber a quién llamar es suficiente para que una persona se detenga antes de comenzar.

Lo que estamos haciendo al respecto

Lamentablemente, nuestro equipo de política pública ha observado estos mismos obstáculos. Durante la sesión, tuve la oportunidad de compartir nuestro proceso, lo que hemos aprendido y los resultados de nuestros esfuerzos durante el último año para reducir riesgos y apoyar a las personas sobrevivientes para que puedan tomar decisiones informadas sobre su participación.

En 2025, lanzamos nuestra primera Semana de Acción ante el Congreso para conectar directamente a sobrevivientes Latin@s e inmigrantes con sus representantes federales.

Desde el comienzo, nos aseguramos de que cada persona supiera que tenía opciones. Podía hablar de manera general sobre otras personas sobrevivientes que conocía, participar simplemente como integrante de su comunidad o presentarse y comenzar a construir una relación con la oficina de su representante. En ocasiones, una pregunta poco informada de un miembro del personal legislativo se convirtió en una oportunidad para explicar qué necesitan realmente las personas sobrevivientes de su distrito.

Todas estas son formas válidas de incidencia. Todas importan.

Antes de cada reunión, acompañamos a las personas sobrevivientes para que supieran qué esperar: cómo se desarrolla una reunión, que el personal legislativo trabaja para escuchar y responder a las personas de su distrito, y que sentir ansiedad no significa que alguien no esté preparado. Puede significar que lo que está haciendo realmente le importa.

También acompañamos a las personas sobrevivientes durante sus reuniones virtuales, preparadas para intervenir si alguna pregunta resultaba insensible o desviaba la conversación. Al finalizar la semana, nos reunimos en un espacio al estilo de un cafecito para conversar sobre la experiencia y celebrar juntas.

Pero ese encuentro no fue el final.

En 2026, lanzamos el primer Consejo de Sobrevivientes de Esperanza United, integrado por cuatro personas sobrevivientes que participan como consultoras y cuyas experiencias ayudan a que el trabajo de nuestro equipo de política pública se mantenga genuinamente centrado en las personas sobrevivientes.

Una de las participantes de la Semana de Acción de 2025 forma ahora parte del Consejo, precisamente el tipo de relación continua que buscamos construir a través de este trabajo.

Actualmente, las integrantes del Consejo están recibiendo capacitación para que ellas mismas puedan dirigir sesiones de Policy Advocacy 101, llevando este conocimiento directamente a sus comunidades y ayudando a garantizar que las personas más afectadas por estas políticas también contribuyan a definir cómo otras personas aprenden a incidir por ellas.

Llevando este aprendizaje con nosotras

Escuchar sobre las cargas que llevan las personas sobrevivientes en distintas partes del país fue abrumador. Sin embargo, al terminar la sesión, ese peso había dado paso a un profundo sentimiento de gratitud.

Estaba en una sala llena de profesionales comprometidos y reflexivos, creando caminos y construyendo puentes para que más sobrevivientes puedan participar. Y salí con la certeza de que, con personas dedicadas a este trabajo en diferentes estados y comunidades, cada año más sobrevivientes están contribuyendo a dar forma a las políticas que afectan sus vidas.

Dejé el micrófono con un sentido renovado de propósito.

Nos llevamos esperanza, aprendizajes de nuestras colegas y una nueva motivación para continuar este trabajo en Washington, D.C., Minnesota, Texas, Nuevo México, Colorado, Arizona y muchos otros lugares.

Mary Lu Schmid
Coordinadora de Política Pública, Esperanza United

Acerca de Michael Dougherty 

Fiscal del condado de Boulder 

Michael Dougherty se ha desempeñado como fiscal del condado de Boulder durante los últimos ocho años, donde ha construido una sólida reputación porsu liderazgo, compromiso con la rendición de cuentas y enfoque compasivo en la administración de justicia. 

Poco después de mudarse a Colorado, dirigió la Sección de Justicia Penal de la Fiscalía General del estado, supervisando equipos encargados de investigarhomicidios, casos de corrupción pública, fraude financiero, delitos ambientales y asuntos relacionados con la rendición de cuentas de las fuerzas del orden. 

Al inicio de su carrera, trabajó durante más de una década como fiscal en la Fiscalía de Manhattan, donde se especializó en delitos sexuales y homicidios. Con el tiempo, asumió un cargo de liderazgo ejecutivo supervisando a más de 1,300 integrantes del personal. 

Con décadas de experiencia como fiscal, liderazgo demostrado tanto a nivel estatal como local y una trayectoria dedicada a hacer justicia en algunos de loscasos de mayor relevancia en Colorado, Michael aporta cada día su experiencia, integridad y compromiso al servicio de las comunidades del estado.